Industria petroquímica: Se utilizan como catalizadores en procesos de craqueo y reformado catalítico.
Tratamiento de aguas: Se emplean para eliminar metales pesados, amonio y otros contaminantes del agua.
Detergentes: Se añaden a los detergentes para mejorar su capacidad de retener iones de calcio y magnesio, lo que aumenta su eficacia en aguas duras.
Agricultura: Se utilizan como fertilizantes y acondicionadores del suelo, mejorando la retención de agua y nutrientes.
Alimentos: Se emplean como agentes antiaglomerantes en alimentos en polvo.
Industria farmacéutica: Se utilizan en la producción de medicamentos para la liberación controlada de fármacos.